Una de las cosas que más me gustan del verano es que puedes escaparte a las montañas en busca de un clima algo más fresquito. Y si esa montaña es el Cabeçó d’Or en una noche despejada y sin luna, mejor. A simple vista se veía la Vía Láctea a la perfección, el arco completo, de norte a sur. En la parte del sur se veía menos porque la montaña recibe la contaminación de Alicante, pero por el centro era impresionante.
Os dejo algunas de las fotos que hice desde el camino que va al Racó de Seva.
En esta foto jugué con la iluminación artificial del flash para enseñar el primer plano. Me falta muuucho por aprender de fotografía nocturna.
Aquí tenéis una panorámica de dos fotos donde se ve que la parte sur (a la derecha) recibe la luz de la ciudad.



























Lo de la fotografía nocturna es todo un mundo. A mi también me queda mucho por aprender.
saludos
¿Seguro que te queda mucho por aprender? ¡Pues vas por buen camino! Son maravillosas. Sigue experimentando, y así disfrutamos nosotros.
Saludos.